El cultivo de las hojas de coca ha sido una tradición medicinal a traves de los Andes por más de 1.000 años. El “mate de coca” por ejemplo, es un té hecho de las hojas de coca secas y, que de verdad, cura algunas enfermedades e incrementa la fuerza y el espíritu. La cocaína, por el contrario, es un producto altamente químico y bio-tóxico que se extrae de la materia prima de la hoja de coca y que no tiene nada que ver con la tradición andina sino más bien con el desequilibrio sicológico y sociológico de las sociedades urbanas actuales. Desde los años 80 ha habido una explosión en la producción de coca y cocaína, incrementada por la que parece ser una demanda creciente, de los Estados Unidos en particular. Un movimiento en ascenso a lo largo de Latinoamérica clama por la legalización de la producción de la hoja de coca y, algunos van más allá, pidiendo la legalización de las drogas ilegales para combatir el crimen organizado y el lavado de dinero.