Las FARC y el ELN son los grupos guerrilleros más fuertes en la actualidad. La posición oficial de las FARC es que en Colombia, un movimiento de oposición de izquierda no tiene posibilidades de entrar en el escenario político sin que sus miembros arriesguen sus vidas y sean asesinados y masacrados, tal como ocurrió con el movimiento izquierdista Union Patriótica en los años 80. Con unos 20 a 30.000 hombres armados y un número desconocido de simpatizantes, las FARC controlan probablemente la mitad del extenso campo colombiano, con 70 frentes organizados, cada uno responsable de su propio financiamiento. Privado de todo tipo de ayuda extranjera, el movimiento cuenta ahora con tres fuentes principales de financiamiento:

1) Un impuesto sobre las actividades económicas que se desarrollan en la región que controlan.

2) El secuestro de ciudadanos para cobrar un rescate o intercambiarlos por prisioneros con el gobierno colombiano.



3) El tráfico de coca y cocaína, aunque los militantes de las FARC reclaman que el movimiento sólo les pide impuestos a los traficantes que llegan y compran la pasta de coca de los campesinos.

Comprometidas en un proceso de paz con el gobierno colombiano hasta febrero del año 2002, cuando el presidente Andrés Pastrana de repente invadió la zona de paz que les había asignado, las muy bien armadas y equipadas FARC han intensificado su guerra en contra de las Fuerzas Armadas colombianas, a pesar de la asistencia militar de los EE.UU. Ambos lados del conflicto se ponen de acuerdo en afirmar que no se vislumbra una salida al conflicto ya que, ni las FARC tienen el poder suficiente para tomarse las ciudades grandes, ni el ejército colombiano o los irregulares grupos paramilitares lo tienen para recuperar el campo controlado por las guerrillas.